miércoles, 23 de enero de 2013

Esperpento contrarrevolucionario

Camaradas:

Parafraseando las sabias palabras del camarada Lenin, pedir al partido contrarrevolucionario, actualmente en el poder, que actúe con decencia equivale a predicar virtud al explotador de un burdel.

Atónitos hemos contemplado el injustificable trasiego de sobres con dinero de dudosa procedencia que se ha llevado en el seno de la clase dirigente de ese partido. Y, atónitos también, hemos comprobado cómo el proletariado hispano necesita una profunda catarsis y reactivación de sus ideales revolucionarios.

Para analizar detalladamente la cuestión, desgranaremos punto por punto todo este lamentable asunto:

En primer lugar, el partido contrarrevolucionario... Y aquí surge la primera cuestión. La mera existencia de ese partido es ya una ofensa a los dogmas comunistas. Pero claro, eso pasa por querer jugar a los demócratas.

En segundo lugar, abono a sus dirigentes con sobres de dinero de dudosa procedencia. Esto es normal. ¿Qué podría esperarse de un partido compuesto por una mixtura de pequeñoburgeses, reaccionarios y miembros del gran capital? Pues estrujar a la clase obrera o ser subvencionados por el oro de Washington. En cualquier caso, de no haber permitido su existencia, no tendríamos este problema.

En tercer lugar, los medios de comunicación amigos denuncian los hechos. Aquí echamos de menos los buenos viejos tiempos. Antaño, esos medios no denunciarían los hechos señalando a los presuntos culpables. Ni mucho menos. Se hubieran publicado detalladas fotografías de las confesiones firmadas por los culpables. Se deja todo al albur de la improvisación y luego pasa todo lo que pasa.

En cuarto lugar, se produce una manifestación a las puertas de la sede del partido contrarrevolucionario a la que asisten 500 personas. Sabemos que el fascio miente por costumbre, pero cuando no ha ardido dicha sede es que muchos, precisamente, no han debido de ir. Aquí corresponde un fuerte tirón de orejas a los partidos mencheviques por no saber movilizar a las masas proletarias para impartir justicia.

En quinto lugar, el jefe de los contrarrevolucionarios anuncia una investigación interna. Bueno, esto es ya intolerable. En cualquier revolución que se precie dicho sujeto habría sido asesinado por su guardia personal, se hubiese fugado del país o se hubiera suicidado antes que permitir su captura. Y ahí está, tan pancho. Fumándose un puro.

En sexto lugar, se encarga la investigación a la tesorera. La mofa y befa a la clase trabajadora es palpable. ¿Os imagináis al camarada Beria dejando la investigación de asuntos como éste a las señoras de la limpieza de la Lubianka? ¿Acaso esta señora tiene el título de torturadora técnico superior de extracción de informaciones confidenciales debidamente obtenido y homologado?

En séptimo lugar, técnicos de Hacienda se ofrecen para auditar las cuentas del partido contrarrevolucionario. El esperpento alcanza su cota máxima. En casos como este, interviene la policía popular para precintar los locales de ese partido y requisar sus bienes. Todo lo demás es superfluo.

Por último, sale el principal sospechoso, Bárcenas, a proclamar su inocencia. ¿Alguien se podría imaginar a los traidores Kámenev o Zinóviev haciendo alegatos de inocencia en su juicio? Y lo peor es que ese sujeto sigue aún en libertad, en vez de estar en la lóbrega mazmorra que le corresponde. Por eso es imprescindible empezar por las confesiones, que lo demás viene solo, en vez de sujetarnos a los escrúpulos burgueses de la "presunción de inocencia".

Ante el tremendo despropósito con el que se ha llevado el asunto, el P3 se ofrece desinteresadamente para llevar a cabo las investigaciones, con la habitual sutileza que caracteriza a nuestros agentes y con resultados plenamente garantizados.

Uno de nuestros agentes en plena acción


PD: El camarada Rugalkaev, líder del partido menchevique, se ha apresurado a aclarar que en su partido "no hay un euro negro". El P3 ha consultado a reputados expertos en la materia que se han apresurado a certificar que los billetes de euros son de color azul, rojo, verde, amarillo y morado, desconociéndose la existencia de billetes o monedas de color negro, por lo que nos felicitamos por la exactitud y veracidad de las palabras del líder menchevique. Ante todo, honradez y transparencia.




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