jueves, 11 de junio de 2015

El Barça, hacia el fascismo


Camaradas:

El fascismo, silente e insidioso, halla resquicios para colarse incluso allí donde los buenos hábitos, costumbres e higiene democrática progresistas brillan resplandecientes.

Un brutal ramalazo inquisitorial y neofranquista se produjo recientemente en uno de los clubes de fútbol que por su señorío, su respeto a los símbolos de sus adversarios (mientras no vengan del territorio aún conocido por España) y su continuada lucha contra las dictaduras (la medalla de oro a Franco era un artefacto explosivo camuflado que, por fallos ajenos a la voluntad de sus fabricantes, nunca llegó a explotar), se ha convertido en un referente del progresismo patrio.

Inmerso este club en período electoral, esperando a que el camarada indigenista Laportovich designe a quienes deben contar los votos (ya sabéis todos que eso verdaderamente es lo que cuenta), no ha habido mejor ocurrencia que celebrar las elecciones el día 18 de julio, el del tristemente conocido como “Alzamiento Nacional”.

A día de hoy, lamentablemente, aún estamos esperando la correspondiente autocrítica de los responsables de semejante desaguisado y su deportación inmediata a Vorkuta.



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