lunes, 4 de mayo de 2015

Libros progresistas: Mi klaustro es mi cheka

Como continuación del libro anteriormente comentado, Sor Lucía nos muestra cómo las actividades de la Iglesia actual, especialmente el cuidar de los enfermos, enseñar a los niños en las escuelas, dar de comer a los pobres y demás zarandajas de esa especie son cosas arcaicas y del pasado que no responden en absoluto a las necesidades de las sociedades democráticas avanzadas.

En su lugar, la autora nos enseña que la misión principal de la nueva Iglesia ha de ser la de extender los salvíficos efectos del sacramento de confesión a toda la sociedad. No obstante, siempre hay sujetos reluctantes, refractarios, renuentes, recalcitrantes o simplemente tímidos que son especialmente reacios a confesar sus pequeños desviacionismos y que necesitan ser adecuadamente persuadidos para que los cuenten con todo lujo de detalles y dejen de cargar con ese terrible peso en sus conciencias.

Por supuesto, las nuevas tecnologías juegan un importante papel en esta nueva Iglesia. Los avances en la generación, gestión y transmisión de bases de datos electrónicas, aplicados al secreto de confesión, evitarán mucho trabajo a la Policía Popular en la tarea de detener, clasificar y procesar a tanto traidor, beato, liberal, conservador, burgués, imperialista, sionista, homosexual, disidente, asocial, marginal, pervertido sexual, socialmente indeseable, trotskista o simplemente desafecto al progresismo como hay actualmente en nuestra sociedad.


Como oferta promocional con el libro se regala el kit básico del buen chekista, consistente en unas esposas, un puño americano, una porra, una batería con pinzas conectadas a los electrodos y un magnetófono para que puedas empezar a realizar la autocrítica a tus queridos vecinos, especialmente al fascista ese, el presidente de tu comunidad, que va largando por ahí que no pagas tus recibos.



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